Nos enfrentamos a una nueva batalla cultural, la última de la cadena de contravalores impregnados de totalitarismo que han jalonado la Historia desde el siglo XIX: la ideología de género, expresión todavía desconocida o no comprendida por la inmensa mayoría de nuestras sociedades.

Esta es una batalla que, a diferencia de las precedentes, se dirige de manera prioritaria a los niños, los jóvenes, y se libra en el ámbito de la educación, en los colegios y las universidades, y en la cultura del ocio y el entretenimiento.